
La tradicional ceremonia “Vaquitas y Café” volvió a llenar de calidez las instalaciones del Instituto Tecnológico de Celaya, Extensión Apaseo el Grande, donde estudiantes de nuevo ingreso fueron recibidos como parte de la gran familia Lince. El evento de integración, que se ha convertido en una tradición entrañable de la institución, combinó la formalidad académica with el ambiente familiar que caracteriza a esta casa de estudios.
Julián Ferrer Guerra, Subdirector Académico, junto con María de los Ángeles Camargo Chimal, Jefa del Departamento de Ingeniería Industrial, y José Guadalupe Zavala Villalpando, Jefe del Departamento de Ingeniería Mecatrónica, dieron la bienvenida oficial a los nuevos estudiantes. La ceremonia contó también con la presencia de Víctor Hugo Casique Borrego, Coordinador de la Extensión, quien fungió como anfitrión principal del evento que marca el inicio de una nueva etapa académica para decenas de jóvenes apaseenses.
El momento más emotivo llegó cuando los estudiantes recibieron las tradicionales “vaquitas y café”, un gesto simbólico que representa la hospitalidad y el compromiso de la institución con su bienestar. Cada estudiante pasó ordenadamente a recibir estos obsequios mientras se respiraba un ambiente de compañerismo y expectativa por el camino académico que apenas comienza. La participación de Alexis Maximiliano Cruz González, ex-alumno de la extensión, añadió una perspectiva inspiradora al compartir su experiencia y motivar a los nuevos integrantes.
La colaboración interinstitucional se hizo presente con la participación del Instituto Municipal de la Juventud de Apaseo el Grande, representado por César Luna de Santiago en nombre de Luis Alfredo Miranda Molina. Los funcionarios del instituto juvenil ofrecieron una plática motivacional y presentaron los servicios disponibles para los estudiantes, fortaleciendo los lazos entre las instituciones educativas y el desarrollo integral de los jóvenes de la región.
La ceremonia concluyó con una plática motivacional a cargo de Nubia García Álvarez, quien inspiró a los estudiantes a aprovechar al máximo su estancia en el Tecnológico. Con aplausos y sonrisas, los nuevos Linces se integraron oficialmente a una comunidad académica que los acompañará en su formación profesional, llevando consigo el sabor del café y el cariño de las vaquitas como símbolo de pertenencia a esta prestigiosa institución tecnológica.



