
Noviembre fue el mes donde las distintas ingenierías del Tecnológico de Celaya demostraron que la formación profesional trasciende las aulas convencionales. La XXIX Jornada de Ingeniería Bioquímica abrió el ciclo con un mensaje contundente: la ciencia al servicio de México. Durante cuatro días, estudiantes y profesionales exploraron desde alimentos funcionales hasta biotecnología aplicada, cerrando con la certeza de que cada investigación contribuye al bienestar social.
El Congreso Internacional en Sistemas Mecatrónicos celebró dos décadas de la carrera con talleres que llevaron a los participantes de la teoría a la práctica en Industria 4.0, robótica y manufactura avanzada. Las competencias de Gallito Robot y Sumo Ball electrizan al auditorio, mientras la Expomóvil mostró las tendencias más actuales en automatización industrial. La conferencia sobre la visión mecatrónica en los Laboratorios de Innovación de Intel inspiró a una generación que comprende que la tecnología no es el futuro, es el presente que ellos están construyendo.
La Semana Académica de Ingeniería Química combinó tradición y vanguardia al entregar el Premio J.M. Smith al estudiante más destacado y la Cátedra Agustín Vázquez Vera a un profesor con más de 40 años formando generaciones. Talleres especializados, conferencias simultáneas y actividades recreativas nocturnas demostraron que la excelencia académica se cultiva tanto en laboratorios como en espacios de convivencia que fortalezcan la identidad profesional.
Ingeniería Mecánica cerró su semana con la 3ª Edición de la Copa Pistón, donde estudiantes compitieron con go-karts que ellos mismos diseñaron y construyeron. Seis días de talleres de manufactura, herramientas computacionales avanzadas y conferencias con especialistas culminaron en una celebración que fusionó competencia, ingeniería aplicada y fraternidad estudiantil. La Semana de Ingeniería Industrial “Innovando Juntos” y el IX Simposium en Gestión Administrativa sumaron 56 proyectos de investigación presentados por 115 participantes, consolidando el vínculo entre academia, investigación y práctica profesional.
Cada evento académico demostró que las semanas departamentales no son pausas en el calendario escolar, sino momentos de intensificación formativa donde los estudiantes descubren que la ingeniería se aprende haciendo, se perfecciona compartiendo y se ama cuando se comprende su poder transformador para la sociedad.



